CAJA DE PANDORA : Negociación de la megarreforma, un nuevo capítulo de desconexión con la gente.
Los partidos políticos están desconectados de la gente; ese es un diagnóstico que se ha planteado insistentemente desde el regreso a la democracia. Una percepción que, de alguna manera fue impulsada conscientemente desde la elite que buscó la despolitización de la población, con el compromiso de que los políticos profesionales se encargarían de tomar las decisiones en nombre del conjunto de los ciudadanos. A partir de esta promesa la gente asumió que serían ellas y ellos quienes deberían solucionar los problemas que les afectan. De ahí surgen frases como; “los políticos trabajan para nosotros”, “su función es mejorar nuestra vida”, “nosotros les pagamos el sueldo”. Son afirmaciones recurrentes sustentadas en la promesa de que el pueblo se podía desligar de las decisiones políticas, por lo que resultaba innecesario organizarse.
Esta promesa se resquebrajó cuando la confianza en los partidos y los políticos disminuyó, producto de factores como la desconexión con las prioridades de la gente o la corrupción que ha golpeado a todo el espectro político, instalándose la visión de que los políticos trabajan para enriquecerse a sí mismos y a sus amigos empresarios, es decir, están incumpliendo el pacto. Se podría creer que la crisis de confianza no podría ser más profunda, pero si hay algo que ha enseñado la historia, es que los contextos siempre pueden empeorar, y es posible que estemos asistiendo a un nuevo nivel de desconfianza en los políticos y las instituciones estatales.
¿A qué se debe este recrudecimiento de la crisis?; un gobierno incapaz de cumplir sus propias promesas (migración, seguridad ciudadana, economía, entre otros), y una oposición incapaz de definir internamente la forma en que se relacionarán con el gobierno, incapaz de decidir si negociarán las propuestas de Kast o si sencillamente rechazarán sus proyectos. Esto es lo que se ha visto con absoluta claridad durante esta semana con los senadores del PPD y el cruce entre dos senadoras del PS.
El senador Ricardo Celis del PPD reconoció una negociación y acuerdo con el gobierno en torno a la invariabilidad tributaria, tema sensible dentro de la megarreforma que pretende disminuir la carga tributaria de los más ricos. Tema que sacó a la luz divisiones internas con la juventud del partido, por ejemplo. En el caso del PS, el cruce estuvo protagonizado por la presidenta de esta organización y senadora, Paulina Vodanovic y la también senadora Daniella Cicardini, cuando esta última acusó que Castro y Vodanovic estaban negociando con Quiroz para evitar llevar la megarreforma al Tribunal Constitucional, lo que generó un bullado enfrentamiento en plena cámara de senadores.
El problema que al parecer los partidos no están considerando, es que existe una opinión pública clara respecto de la megarreforma, lo que se visualiza en encuestas como la realizada por Criteria, en la que un 48% considera que la ley busca beneficiar a los más ricos, siendo expresivo de una idea fuertemente instalada en la opinión pública respecto de la propuesta gubernamental. Entonces, cabe la pregunta de si los partidos como el PPD o el PS están considerando entre sus cálculos políticos la percepción de la ciudadanía, o sólo se preocupan de las cuotas de influencia o poder dentro de las salas del congreso; ¿les preocupa realmente estar desconectados del parecer de la gente?
Si el gobierno, que según la misma encuesta de Criteria tiene sólo un 35% de aprobación, y la oposición es incapaz de conectar con la gente (ni siquiera con sus militantes de base), ¿quién asumirá la representación popular? Esto puede ser una caja de Pandora difícil de controlar en un futuro cercano.
Piensa Prensa